| Relato
de:
|
|
Color de fondo del texto: verde
| azul
| gris
| rosa
| blanco
|
|
Mi primera vez con mi hermana
por Marcelo Guerín
Esto me sucedió cuando tenía 14 años y mi hermana, 11. Ahora,
tengo 34 años y me muero por hacer el amor con ella. Solo que no me
atrevo. Me conformo con esperar la noche y repasar en mi mente cada
uno de los detalles que acontecieron hace tanto tiempo.
No sé como empezó. Sólo sé que de un momento a otro mi hermana y
yo nos encontrábamos manipulando nuestros órganos sexuales.
Recuerdo que solíamos hurtar las cartas pornográficas de nuestro
hermano mayor para deleitarnos observando las candentes figuras que
en ellas aparecían.
Quizá esto nos incentivó a buscar un mayor placer por medio de la
exploración de nuestros sexos. La primera vez que introduje un dedo
en la vagina de mi hermana fue para mí el más feliz de los
acontecimientos. Siempre me había preguntado como podía caber mi
enorme pene en ese agujerito tan pequeño. Yo tenía en ese entonces
14 años y mi hermana 11. Ambos desconocíamos totalmente lo que era
un orgasmo o una eyaculación. Simplemente sentíamos la urgencia de
dejar al descubierto nuestros órganos sexuales y tocarlos
delicadamente. Siempre rogábamos en nuestra mente para que nuestros
familiares se vayan y nos dejen solos. Entonces sí que empezábamos
a vivir, a disfrutar.
A ella le gustaba mostrarme su culito y se ponía de espaldas para
que yo pudiera apreciarlo. Quizá, inconscientemente, temía que ese
monstruo que yo tenía entre las piernas se decidiera a perforar ese
conejito apretado. Entonces yo me ponía entre sus piernas y
masajeaba mi pene entre sus apretados rincones de sus muslos,
experimentando una exquisitez nunca antes sospechada. Poco a poco mi
interés sexual se fue haciendo más intenso. Sentía como mi pene
vibraba de angustia por introducirse en ese delicioso canal que
prometía mil placeres. Yo luchaba porque mi hermana se pusiera de
espaldas y me permitiera explorar ese agujerito maravilloso que tenía
en la unión de las dos piernas. Pero ella, siempre me lo negaba y
me ofrecía su culito, al que también adoraba pero algo en mi
interior me decía que ese agujero no era el apropiado.
Cierto día, no pude controlarme y cogí a mi hermana y le bajé los
pantalones cortos que llevaba y su calzoncito y le obligué a que se
pusiera de espaldas y abriera las piernas. ¡Qué espectáculo! Allí
estaba su chochito tímido!. Parecía gritarme: ¡lámeme!, ¡Cómeme!.
No pude resistir ese divino espectáculo e inclinándome tomé entre
mis labios esa extraña boca que se me ofrecía insinuante. ¡Qué
placer tan grande!. El solo hecho de besarlo era como tener todo el
oro del mundo. ¡Cómo amé a mi hermana, entonces, por permitirme
contemplar, lamer y acariciar su coñito. No podría sino besarlo en
gratitud a su lindo regalo,
Primero fue un dedo, luego otro. Después mi mente huyó....
Instintivamente sentí que debía introducir mi tembloroso pene en
ese hoyo que prometía mil placeres. Lentamente coloqué mi verga
sobre esa deliciosa labia y busqué la gruta... Mi hermana cerró
los ojos adivinando el dolor que ya se presentía. Todo sucedió de
repente. Mi verga encontró su objetivo y empezó un lento
ascenso... Gruesas gotas de lágrimas corrían por las mejillas de
mi hermanita mientras su himen era destrozado por esa brutal de
carne que no respetaba ni siquiera los íntimos lazos de sangre.
Parecía como si me hubiera transformado en otro. Jadeaba
entrecortadamente como un león herido. Mi único objetivo era
destrozar ese sexo virgen que tenía al frente. Al fin, mi empeño
se vio recompensado. Llegué a mi destino. Solo me detuve cuando
sentí que la cabeza des mi miembro se topaba con otra muralla al
fondo. Todavía faltaba unos 5 cm. por entrar pero mis esfuerzos
eran inútiles. El pequeño coño de mi hermana era insuficiente
para albergar las 7,8 pulgadas de largo y 1,5 pulgadas de diámetro
de mi verga. Instintivamente comencé a bombear hacia dentro y hacia
fuera...despacio...despacio, mientras mi hermana se tapaba la boca
con ambas manos para no dejar escapar los gritos de dolor que
pugnaban por librarse desde lo más profundo de su ser. Las lágrimas
seguían mojando sus mejillas y se deslizaban hasta caer sobre la
manta.
¡Qué dicha sentí ante su dolor!. Era una forma de demostrar mi
dominio, el dominio del macho sobre la hembra. También era una
forma de castigarla por permitir que pecara con esa relación
incestuosa. En el fondo me sentía culpable porque algo en mi
interior me indicaba que lo que estaba haciendo no era correcto. Sin
embargo, en ese momento, la lujuria no me permitía razonar
libremente y seguí atormentando a mi pequeña hermana con un ritmo
que iba creciendo a medida que mis bolas luchaban por liberar su
primera descarga seminal. Fueron diez minutos de tensión hasta que
sentí como deben sentirse los dioses... era una sensación nueva,
asombrosa. Era una mezcla de alegría y miedo. Parecía como si me
fuera a desmayar. En el último instante me abracé a mi hermana
dejando descansar todo mi peso sobre su frágil cuerpo; me agarré
de sus hombros y empujé mi verga hasta el fondo, hasta toparme
nuevamente con algo que me impedía continuar... Mi vista se
oscureció. Cerré los ojos y me mordí los labios a medida que sentía
como ríos de lava que corrían desde lo más profundo de mi ser
hasta la punta de mi verga y se depositaban en el fondo de una
cuevita del amor que aprisionaba mi pene.
No sé cuantos segundos o minutos permanecí asiendo con fuerza el
cuerpo de mi hermanita como queriendo fundirme con ella. Cuando me
di cuenta de lo que había sucedido me retiré con miedo y casi
bruscamente. Solo en ese momento me di cuenta que pequeñas manchas
de sangre se veían sobre el colchón... Fue divino.
Me gustaría conocer su opinión. Así mismo me agradaría me den su
consejo para volver a follarme a mi hermana. Estoy tentado hasta a
narcotizarla... Ella se llama Teresa.
Fotos
de chicas con webcam
Fotos de nuestras chicas con la webcam. totalmente gratuito!
Recomendar a un
amigo!
Foro de sexo
Postales
eróticas
|
|

|
¿Tienes un relato? ¿te animas a escribir uno?
Si te crees un creador nato, eres imaginativo y demás, pásate
por aquí y entérate cómo enviar tus relatos a nuestra página.
|
|
|
webmaster:
|
|
|