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Foros de sexo almacenX El verdadero almacén del porno gratis
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chelsea Pasaba por aquí

Registrado: 13 Sep 2006 Mensajes: 449 Ubicación: Ubicada
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Publicado: Lun Dic 17, 2007 12:05 am Asunto: Más aventuras en el metro... |
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Era un día cualquiera de julio. A aquellas horas de la tarde el calor era casi desquiciante y ni siquiera corría una leve ráfaga de viento para aliviar esa sensación tan soporífera.
Jorge me miró, y pareció como si nos leyéramos la mente. Como situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, me cogió de la mano y corrimos hacia la boca de metro más cercana. Descendimos por las escaleras y, nada más entrar y notar el aire acondicionado, suspiramos aliviados.
Sin saber muy bien hacia dónde ir, es más, sin saber siquiera si íbamos a coger el metro, pasamos a través de los tornos y bajamos al andén. En las escaleras mecánicas ninguno de los dos habló. La tensión se palpaba desde lejos, casi se podía cortar con cuchillo. Teníamos una conversación pendiente, ambos lo sabíamos pero esperábamos que fuese el otro quien rompiera el hielo, y todo por una discusión tonta. Los dos habíamos dicho muchas cosas que no sentíamos, como siempre que discutíamos, y llevábamos casi un mes sin vernos. No sabía si era imaginación mía, pero juraría que cada vez que nos rozábamos “accidentalmente” casi saltaban chispas. ¿Volvería a ser como antes? ¿Tendría arreglo todo lo que había pasado?
Lo tuvo. Empecé yo a hablar, pidiéndole perdón por todo lo que había pasado, pero justificando que aquella escenita de celos que me había montado estaba fuera de lugar. Después él también se disculpó, y poco a poco todo el galimatías se iba resolviendo, como cuando por fin encuentras todas las piezas de un puzzle y sabes dónde va exactamente cada una. Pasamos casi hora y media hablando, y en un momento dado me pregunté cómo habíamos llegado a eso, cómo podíamos haber sido tan sumamente imbéciles como para pasar el uno del otro tanto tiempo.
- Te he echado de menos… - dijo, acariciándome la cara con una sonrisa de esas que hacían que me derritiese.
Estábamos sentados en un banco, en el último de todos, bajo el aire acondicionado, y recuerdo que ni siquiera esperó a que respondiera para besarme. De pronto me miró y, cuando quise darme cuenta, me había arrinconado contra la pared y nuestras lenguas estaban enredadas. Le abracé sin dejar de besarle y le apreté contra mí con fuerza, como si quisiera fundirme con él y pasar a ser una sola persona, mientras iba notando, poco a poco, como mis pezones se endurecían y mi tanga se empapaba irremediablemente.
Jorge se separó de mí.
- ¿Qué pasa? – pregunté con voz entrecortada, excitada como hacía mucho que no estaba, deseando que no parase, que me hiciera suya allí mismo.
Me miró con una sonrisa traviesa y se levantó, cogiéndome de la mano para que yo hiciese lo mismo.
- Mira – murmuró en mi oído besándome en el cuello, mientras me agarraba del culo y me apretaba fuertemente contra él, notando que no era yo la única excitada – es que te hacía de todo ahora mismo.
Me apoyé contra la pared y puse los brazos en cruz, sonriendo, como dando a entender que nada se lo impedía.
- Pues hazme de todo.
Se lo tomó a broma y volvió a lanzarse a besarme como loco.
- Ya me gustaría.
- Yo no te lo impido, ¿no? – iba a replicar algo sobre que era una locura en aquel lugar, pero me adelanté, dispuesta a tentarle – ¿qué pasa, que te has vuelto aburrido? ¿Qué ha sido de tu espíritu aventurero?
- No me tientes… - siguió diciendo, besándome el cuello.
Cogí sus dos manos y las metí disimuladamente por debajo de mi camiseta.
- Pues te tiento, hazme todo lo que quieras, venga, soy toda tuya.
- ¿Toda? – preguntó con los ojos brillantes.
Abrí las piernas. Saqué una de sus manos de mis tetas y la introduje por debajo de mi falda, apartando el tanga un poco y empapándole los dedos.
- Toda – repetí mirándole a los ojos fijamente – ¿o es que te crees que no va en serio? – llevé las manos a sus pantalones mientras cerraba las piernas, reteniendo sus caricias cada vez más íntimas. Empecé a desabrochar su cinturón, y después los pantalones, botón a botón, despacio – porque a mí, desde luego, se me ocurren un par de cosas.
La razón volvió a imponerse brevemente, sobre todo porque llegó un tren y la estación se llenó de gente.
- Pero es que aquí…
- No te preocupes – le tranquilicé mientras le guiaba otra vez hacia el banco – tú siéntate, está todo pensado.
Hizo lo que le decía mirándome, alucinado, mientras yo me quedaba de pie delante y esperaba a que la gente desapareciera del andén. Siempre quedaban dos o tres personas que habían perdido el metro o que tardaban más en salir de la estación, pero en la otra punta del andén. Y, aunque hubiesen estado a nuestro lado, yo no estaba dispuesta a irme con aquel calentón, ni a dejar a Jorge con ese bulto tan sospechoso en la entrepierna.
Cuando lo estimé oportuno, le dije a Jorge al oído que se desabrochara los pantalones. Lo tenía todo pensado, mi falda era larga y podía taparnos a ambos. Aunque se notara lo que estábamos haciendo, sinceramente me daba igual. Me bastaba con que no se viera explícitamente.
Le acaricié un momento con disimulo, pero la verdad es que no hacía falta que le excitara más. En cuanto le bajé los calzoncillos su pene salió casi disparado, mirando hacia el techo, empapado. Por si acaso seguía teniendo algún reparo, decidí terminar de excitarle con palabras mientras le mordía la oreja.
- La verdad es que me la comería entera, metiéndomela hasta la garganta hasta que te corrieras, pero también me apetece que me la claves hasta el fondo, aunque si no quieres…
Hice amago de apartarme y me agarró con firmeza.
- Me da igual cómo pero quiero follarte ya.
Sonreí. En el tiempo en que habíamos estado jugueteando disimuladamente había llegado otro tren y la gente ya había salido, así que sólo había un par de personas en el andén, y en el de enfrente nadie porque era final de línea. Ni hecho aposta, pensé.
Me levanté la falda y me puse encima de él, una rodilla a cada lado. Mientras le gemía en el oído y le besaba el cuello, me movía hacia delante y hacia atrás, rozándole con mi sexo chorreante pero sin hacer nada más. Y, en un momento que él ya casi estaba desquiciado de la excitación, me cogió firmemente de los hombros y me empujó hacia abajo, llenándome entera, penetrándome hasta notar sus huevos.
Le apreté en la espalda, pensando que si no llevase camiseta le habría hecho daño con las uñas. Un escalofrío me recorrió entera.
- ¡Ahhhh! – gemí, tal vez demasiado alto.
Jorge me puso las manos en el culo y lo balanceó, invitándome a ser quien guiase los movimientos, mientras él se dedicaba a sacarme las tetas por encima del sujetador y acariciarlas a conciencia, pellizcando levemente los pezones arrancándome gemidos que tenía que ahogar mordiéndome el labio si no quería explotar de placer y que medio Madrid se diese cuenta.
Una de sus manos se metieron por dentro de mi falda y llegaron lentamente a mi clítoris, a esas alturas empapado y palpitante. Con la boca cogió el pezón que faltaba y empezó a lamerlo y a mordisquearlo, mientras yo me levantaba y me sacaba su miembro del todo para sentarme otra vez de un solo golpe y clavármela hasta el fondo, haciéndole gemir.
Continuó acariciándome el clítoris con movimientos profundos y lentos. Poco a poco los aceleró, y mis gemidos también.
- No… te corras todavía – dijo jadeante.
- Entonces deja de acariciarme un poco – le pedí – a este paso no voy a poder aguantar…
- Tranquila, falta poco, y tampoco quiero que te enfríes…
Yo también quería acabar a la vez que él, pero no paró los movimientos, sólo los disminuyó un poco. Sin embargo, aunque intentaba concentrarme en no correrme, para mí era algo imposible. Al cabo de varios intentos de retener el orgasmo, por fin, me preguntó al oído, casi suplicando:
- ¿Ahora….?
- Aaaah… Oh, sí…
Eché la cabeza hacia atrás, me mordí el labio casi haciéndome daño para no hacer ruido y me moví frenéticamente, notando esa explosión de placer que sólo él sabía provocarme y tanto había echado de menos, sin poder evitar que algún gemido se escapase de mi garganta mientras visualizaba en mi mente a la perfección a los dos, en pleno andén del metro, con gente alrededor, corriéndonos como locos.
Cuando terminé mis músculos se relajaron y apoyé la frente sudorosa en su hombro. Él me acarició la espalda, mientras continuaba con los ojos cerrados, relajado, y me susurraba al oído otra vez:
- De verdad que te echaba de menos.
Me quité de encima para no levantar sospechas – aunque, ciertamente, lo que no hubiesen sospechado ya… – y, después de limpiarnos ambos lo más disimuladamente que pudimos, nos sentamos uno al lado del otro, y hablamos y descansamos durante casi una hora.
Al final, él miró el reloj.
- Oye, me encanta estar contigo, pero podíamos hacer algo más interesante que estar aquí sentados, ¿no?
Sonreí con malicia.
- No me irás a decir que has pasado tardes más interesantes que esta en un andén…
Se echó a reír.
- Claro que no, aunque… - empezó a jugar con mi cuello y a pasar las manos por mi camiseta, a la altura del pecho, pellizcando, haciendo que uno de mis pezones se marcara a través del sujetador – la verdad, cuando estoy contigo soy insaciable.
- Ya lo veo, ya… - dije mientras miraba su entrepierna, que empezaba a destacar de nuevo, y notaba un hormigueo en algún lugar de mi sexo – pues estaba pensando… que me molesta el tanga… tan mojado… - ni corta ni perezosa, me levanté y me lo quité.
Jorge, superada la sorpresa inicial, me lo arrebató y lo tocó.
- Mmm… vaya, si que está un poco mojado, si.
- Pues ya sabes quien es el culpable.
Le atraje hacia mí y volví a besarle, a enredar su lengua con la mía.
Metió la mano bajo mi falda y me acarició.
- Tan mojado… depilado… es una pena no podértelo comer aquí mismo, haría que volvieras a explotar.
- Sí, es una pena – coincidí – pero yo si que podría hacer algo con esto – palpé el bulto de su pantalón, pasando la lengua por los labios.
- No me estarás calentando en broma, ¿no? – dijo, medio en broma medio en serio.
- ¿Cuándo he hecho yo eso? – me pegué un poco más a él y expliqué, susurrándole en el oído, alternando con mordiscos en el lóbulo de la oreja – verás… lo que pretendo es coger un metro… sentarnos en una esquina… bajarte el pantalón y los calzoncillos… acariciarte… moverla arriba y abajo, despacito, apretarte los huevos… así durante un buen rato… no sabes cuanto, casi te desquiciarás – esto lo dije más bajo y noté cómo se estremecía, casi tan deprisa como me iba humedeciendo yo – y después… bueno, después, cuando ya el trayecto esté avanzado y el vagón se quede vacío como siempre pasa, pretendo ponerme de rodillas delante de ti, metérmela en la boca y comérmela entera como te contaba antes… Tragármela toda….
- Puf… eres increíble… - dijo en cuanto me separé de su oído con una sonrisa.
Me levanté del banco.
- Y qué, ¿nos vamos?
Se señaló el pantalón.
- ¿Dónde quieres que vaya con este bulto?
- Mejor, así ya tengo parte del trabajo hecho.
Puso cara de sorpresa.
- ¿Iba en serio?
Me agaché un poco para besarle y puse una pierna entre las suyas, apretándole con la rodilla, notando la dureza y casi su humedad.
- Nunca – murmuré – nunca me subestimes en una cosa así.
Enseguida llegó un tren y me aproximé al andén para cogerlo. Apenas había gente.
Jorge ahogó una exclamación.
- ¿Qué?
- Más de uno habrá estado entretenido, y si no, va a estarlo – dijo entre risas.
Antes de preguntarle, por qué, señaló una pantalla de televisión al final del andén, que enfocaba los dos últimos bancos, ahora vacíos, pero en uno de los cuales habíamos estado nosotros sentados todo el tiempo.
- Bueno, que miren – contesté mientras entrábamos en el vagón y escogíamos un sitio estratégicamente situado, él pegado a la pared – pero yo tengo algo pendiente que hacer.
La oscuridad del túnel engulló el tren, que serpenteaba por las vías como un enorme gusano metálico, mientras yo estudiaba el mejor modo de llevar a cabo mi propuesta.
Y lo hice. ¡Vaya que si lo hice! Pero eso... no toca contarlo todavía.
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albertoquintero Pasaba por aquí

Registrado: 05 Sep 2006 Mensajes: 146 Ubicación: Mexico
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Publicado: Mar Dic 18, 2007 9:55 am Asunto: |
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| Chelsea ¡hermosa, bonita! me da mucho gusto volver a leerte. Un abrazo. |
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chelsea Pasaba por aquí

Registrado: 13 Sep 2006 Mensajes: 449 Ubicación: Ubicada
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Publicado: Mar Dic 18, 2007 12:47 pm Asunto: |
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| albertoquintero escribió: | | Chelsea ¡hermosa, bonita! me da mucho gusto volver a leerte. Un abrazo. |
Graciaaaaaaas alberto a mi a ti tambien  |
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elgato_chuito Pasaba por aquí

Registrado: 04 Feb 2007 Mensajes: 130 Ubicación: catia la mar venezuela
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Publicado: Mie Dic 19, 2007 9:30 pm Asunto: adrenalina pura!!!! |
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este relato esta lleno de suspenso,tension,adrenalina total...el imaginarme alli sentado debajo de ti,indefenso ante tu exitacion y preso de la mia ciertamente me deja sin voluntad y a merced de que sucediera cualquier cosa...exelente relato chelsea...despierta mucho la imaginacion  |
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Lucero Pasaba por aquí

Registrado: 09 Oct 2007 Mensajes: 70
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Publicado: Jue Dic 20, 2007 7:14 pm Asunto: |
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pssss...a mi me ENCANTO!!!...fue realmente atrapante la historia...
Felicitaciones chelsea |
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chelsea Pasaba por aquí

Registrado: 13 Sep 2006 Mensajes: 449 Ubicación: Ubicada
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Publicado: Lun Dic 24, 2007 2:38 am Asunto: |
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| muchas gracias lucero, elgatochuito, un placer para mi que os gusten! |
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Pirata_36 Pasaba por aquí
Registrado: 23 Oct 2005 Mensajes: 1270
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Publicado: Vie Ene 04, 2008 9:46 am Asunto: |
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buenisimoooo amiga Chelsea!!!
besitosssssss |
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