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Foros de sexo almacenX El verdadero almacén del porno gratis
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Luis Moderador
Registrado: 27 Sep 2005 Mensajes: 120 Ubicación: Más perdido...
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Publicado: Lun Oct 24, 2005 2:05 am Asunto: Masturbé en el metro |
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Masturbé en el metro Por Mayra
Mi nombre es Mayra Fabila, soy del D.F., y hasta hace
poco que me he vuelto asidua seguidora de los relatos
eróticos. No se porque a mucha gente le parece
aberrante hablar del sexo si es la llave que abre
todas las puertas en el mundo.
Lo que voy a relatar nunca antes lo había hecho, pero
es harto excitante que puedas hablar sin que los
demás te vean o te miren. Sólo te miran con el
pensamiento. Actualmente tengo 27 años, lo que quiero
contarles me sucedió cuando tenía 20.
Nunca he sido una belleza pero tengo mis atributos:
soy bajita pero de lo bueno poco, con senos pequeños
pero llenadores, y eso sí, tengo unas nalgas de
campeonato, desde que era pequeña ya me las chuleaban,
y actualmente ni se diga, son bastante apreciadas y
codiciadas, pero generalmente no las presto
a manos
que valga la pena.
Cunado tenía esos 20 años era un poco tímida y muy
inexperta en cuanto al sexo se refiere, varias veces
cuando mis amigas platicaban de sexo y de sus
aventuras con sus novios yo no tenía nada que contar
porque ni novio tenía. Mi sexualidad había despertado
hace ya un buen rato y pocas veces, cuando me sentía
excitada, me masturbaba. Pero no era suficiente.
Mi inquietud y curiosidad crecian constantemente, no
dejandome más alternativa que tratar de averiguar esas
cosas que contaban mis amigas, esas cosas que tú ya
sabes, me decía.
Por cuestiones de economía tuve que tratar de
conseguir empleo, ese día aún lo recuerdo bien, me
puse una falda que me llegaba hasta la rodilla, amplia
y de un color azul marino, muy bonita mi falda, con
unos zapatos de tacon chiquito, mi blusa blanca de
manga corta y como hacía un poco de frio, me puse mi
abrigo.
Salí tempranito porque tenía que estar a las ocho en
mi entrevista de trabajo, llevaba mis papeles, mis
fotografías y cartas de recomendación. Aborde el metro
en Universidad y como no estaba acostumbrada a
despertar tan temprano me quede dormida. Cuando
desperte me dí cuenta que me había pasado hasta La
Raza, baje como de rayo y me dispuse a regresar las
estaciones que me pase.
Mientras caminaba por el anden me percate de que
estaba muy concurrido el lugar, había gente de todos
los colores y sabores, por así decirlo. Me detuve casi
a la mitad del anden y con mi inexperiencia viajando
en el metro no me percate que a mi alrededor estaba
plagado de varones.
Después de una espera de casi díez minutos, el anden
estaba abarrotado, y la gente se empezaba a
arremolinar en las partes que calculaban se abrirían
las puertas.
Al llegar el convoy me asuste y trate de salir de ahí
pero la muchedumbre me lo impidió, estaba rodeada de
humanidades ansiosas y deseperadas por entrar al
vagón. Las puertas se abrieron y estaba algo
concurrido el interior y de un gran empujón me
metieron al interior del vagón. Fue sorprendente
sentir como casi te levanta la gente en su
desesperación, al grado de tener que llegar casi al
fondo del vagón, quedando atrapada entre la esquina
donde estaba la escalera de emergencia y un señor.
Ya no recuerdo si era guapo o no, pero lo que todavía
recuerdo es ese calor que senti de su entrepierna
junto a la mia, era un calor delicioso, imposible de
describir, en ese entonces para mí. Cerraron las
puertas del vagón y comenzo su marcha, mi bolsa la
llevaba agarrada con fuerza y abajo, por eso es que
pude sentir un escalofrio cuando algo caliente y
húmedo se acercó a mis manos, el señor se había bajado
el cierre del pantalón y traía su pene al aire. Era
grande y se veía impresionante, nunca antes había
visto uno y menos a una disctancia tan corta. De reojo
lo observaba y sin mostrar nerviosismo aprovechaba el
movimiento del vagón para arrimarse su cosa a mis
manos.
Mientras mas me arrimaba su pene a mis manos más me
excitaba. De pronto note que estaban humedecidas mis
manos por un líquido que salía de su cosa y
embarraba mis manos, era trasnparente y viscoso. Hubo
un momento en que la excitación y la curiosidad se
apoderaron de mí y sin pernsarlo tome entre mi mano
izquierda su pene, lo rodee con mi mano y sentí su
calor, sentí su humedad y como daba pequeños saltos.
Estuve sosteniendo ese trozo de carne unos segundos y
el señor se quedo pasamado, tal vez no esperaba esa
reacción de mi parte, pero no dijo nada, yo ni
siquiera lo mire, seguía observando hacía adelante y
con ese gran pedazo de carne en mi mano. Empezo a
moverse hacia delante y hacia atrás muy
disimuladamente, a lo que empece a apretarle más su
cosa. Creo que fue mi instinto el que hizo que yo
sola comenzara a mover mi mano de adelante hacia
atrás, lo hacia con movimientos discretos porque no
era fácil con tanta gente alrededor, me dedique a
sobarsela y jalarsela, a jugar con kis dedos su
cabecita, manupilaba ese pene con insistencia, lo
apretaba y acariciaba fuertemente, estaba muy excitada
que no me importaba estar haciendo eso con tanta gente
a mi alrededor, alze la mirada y vi una sonrisa en la
cara de ese señor, mientras seguía con mi descabellada
tarea, y fue cuando me dí cuenta que un señor que
estaba a nuestro lado ya se había percatado de lo que
estaba haciendole al otro.
Tal vez un sentido de complicidad del otro señor hizo
que con su períodico tapara un poco mis extrañas
maniobras y se sonriera conmigo. Le devolví la sonrisa
discreta y seguí en lo mío, apresure mis movimientos
porque en dos estaciones después el amontonamiento del
vagón no me dejaba tocar a placer ese pene. Unos
momentos después de su cabecita salió disparado hacia
mi falda un chorro de color blanco, caliente que
también se quedo en mi mano. El sujeto dejo escapar un
suspiro y su pene se relajo y empezó a perder fuerza y
tamaño. Eso me indicó que había terminado con él.
Llegamos a Hidalgo y se bajo el señor, apretó mi mano
y me dijo rapidamente nos vemos mañana a la misma
hora-, bajó y se alejó. Con mi abrigo tape ese líquido
blanco que estaba en mi ropa y espere a llegar a
Eugenia para salir.
Apenas se cerraron las puertas cuando el otro sujeto
ya estaba muy pegado a mi y note un bulto a la altura
de su cierre. Lo mire y sentí que me pedía que lo
tocara, creo que eso quería así que comence a tocarlo
por encima del pantalón, con rapidez baje su cierre y
como no era muy fácil la maniobra sólo me concentre a
la cabecita sobre su truza, estaba igual de excitado
que yo, eso creo que casi después de unos tocamientos
también expulsó su líquido y mojo mis manos pero no me
mancho.
Llegue a eugenia y entre empujones baje del convoy y
volví la cara, me miraba sonriente y me hizo una seña
con las manos ahí cerca de la puerta, creo que me dcía
que mañana nos vemos otra vez. Acudí a mi cita y me
dieron el empleo pero tuve que pasar al baño a limpiar
mi falda que aún le quedaron restos de mi aventura.
Lo del día siguiente lo contare si es que desean que
lo haga, sólo basta que me lo pidan porque también ha
sido fascinante para mí. Besos.
MAYRA
Reservados todos los derechos de este relato
http://www.almacenx.com/relatos/legal.php |
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Pirata_36 Pasaba por aquí
Registrado: 23 Oct 2005 Mensajes: 1270
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Publicado: Dom Nov 06, 2005 7:49 pm Asunto: tengo una idea Luis |
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Porque no hacemos entre todos un relato??
Amos a ver, entre todos podemos, fabricar un relato ò varios relatos, por ejemplo, uno de cada categoria (hetero, bisex, lesbico, gay etc...)
Podemos escribir cada uno varias lineas y el siguiente que entre en el foro, tiene que intentar seguir el hilo, tu te vas encargando de pasarlo a un post!!
Venga vamos a intentarlo pa que se anime este foro |
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florcita La torpeda argentina

Registrado: 27 Sep 2005 Mensajes: 103
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Publicado: Mie Nov 23, 2005 5:41 pm Asunto: |
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ya una vez hicimos eso y no sabés el descajete que se armó
nunca lo terminamos |
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frema Pasaba por aquí
Registrado: 23 Nov 2005 Mensajes: 362
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Publicado: Jue Nov 24, 2005 1:39 am Asunto: |
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| Soy estigo d eso, se quedaron en un continuara, todavia estamos esperando el final... |
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pedro Pasaba por aquí
Registrado: 06 Dic 2005 Mensajes: 3
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Publicado: Mar Dic 06, 2005 7:22 pm Asunto: Re: Masturbé en el metro |
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| Luis escribió: | Masturbé en el metro Por Mayra
Mi nombre es Mayra Fabila, soy del D.F., y hasta hace
poco que me he vuelto asidua seguidora de los relatos
eróticos. No se porque a mucha gente le parece
aberrante hablar del sexo si es la llave que abre
todas las puertas en el mundo.
Lo que voy a relatar nunca antes lo había hecho, pero
es harto excitante que puedas “hablar” sin que los
demás te vean o te miren. Sólo te miran con el
pensamiento. Actualmente tengo 27 años, lo que quiero
contarles me sucedió cuando tenía 20.
Nunca he sido una belleza pero tengo mis atributos:
soy bajita pero de lo bueno poco, con senos pequeños
pero llenadores, y eso sí, tengo unas nalgas de
campeonato, desde que era pequeña ya me las chuleaban,
y actualmente ni se diga, son bastante apreciadas y
codiciadas, pero generalmente no las presto…a manos
que valga la pena.
Cunado tenía esos 20 años era un poco tímida y muy
inexperta en cuanto al sexo se refiere, varias veces
cuando mis amigas platicaban de sexo y de sus
aventuras con sus novios yo no tenía nada que contar
porque ni novio tenía. Mi sexualidad había despertado
hace ya un buen rato y pocas veces, cuando me sentía
excitada, me masturbaba. Pero no era suficiente.
Mi inquietud y curiosidad crecian constantemente, no
dejandome más alternativa que tratar de averiguar esas
cosas que contaban mis amigas, “esas cosas que tú ya
sabes”, me decía.
Por cuestiones de economía tuve que tratar de
conseguir empleo, ese día aún lo recuerdo bien, me
puse una falda que me llegaba hasta la rodilla, amplia
y de un color azul marino, muy bonita mi falda, con
unos zapatos de tacon chiquito, mi blusa blanca de
manga corta y como hacía un poco de frio, me puse mi
abrigo.
Salí tempranito porque tenía que estar a las ocho en
mi entrevista de trabajo, llevaba mis papeles, mis
fotografías y cartas de recomendación. Aborde el metro
en Universidad y como no estaba acostumbrada a
despertar tan temprano me quede dormida. Cuando
desperte me dí cuenta que me había pasado hasta La
Raza, baje como de rayo y me dispuse a regresar las
estaciones que me pase.
Mientras caminaba por el anden me percate de que
estaba muy concurrido el lugar, había gente de todos
los colores y sabores, por así decirlo. Me detuve casi
a la mitad del anden y con mi inexperiencia viajando
en el metro no me percate que a mi alrededor estaba
plagado de varones.
Después de una espera de casi díez minutos, el anden
estaba abarrotado, y la gente se empezaba a
arremolinar en las partes que calculaban se abrirían
las puertas.
Al llegar el convoy me asuste y trate de salir de ahí
pero la muchedumbre me lo impidió, estaba rodeada de
humanidades ansiosas y deseperadas por entrar al
vagón. Las puertas se abrieron y estaba algo
concurrido el interior y de un gran empujón me
metieron al interior del vagón. Fue sorprendente
sentir como casi te levanta la gente en su
desesperación, al grado de tener que llegar casi al
fondo del vagón, quedando atrapada entre la esquina
donde estaba la escalera de emergencia y un señor.
Ya no recuerdo si era guapo o no, pero lo que todavía
recuerdo es ese calor que senti de su entrepierna
junto a la mia, era un calor delicioso, imposible de
describir, en ese entonces para mí. Cerraron las
puertas del vagón y comenzo su marcha, mi bolsa la
llevaba agarrada con fuerza y abajo, por eso es que
pude sentir un escalofrio cuando algo caliente y
húmedo se acercó a mis manos, el señor se había bajado
el cierre del pantalón y traía su pene al aire. Era
grande y se veía impresionante, nunca antes había
visto uno y menos a una disctancia tan corta. De reojo
lo observaba y sin mostrar nerviosismo aprovechaba el
movimiento del vagón para arrimarse su “cosa” a mis
manos.
Mientras mas me arrimaba su pene a mis manos más me
excitaba. De pronto note que estaban humedecidas mis
manos por un líquido que salía de su “cosa” y
embarraba mis manos, era trasnparente y viscoso. Hubo
un momento en que la excitación y la curiosidad se
apoderaron de mí y sin pernsarlo tome entre mi mano
izquierda su pene, lo rodee con mi mano y sentí su
calor, sentí su humedad y como daba pequeños saltos.
Estuve sosteniendo ese trozo de carne unos segundos y
el señor se quedo pasamado, tal vez no esperaba esa
reacción de mi parte, pero no dijo nada, yo ni
siquiera lo mire, seguía observando hacía adelante y
con ese gran pedazo de carne en mi mano. Empezo a
moverse hacia delante y hacia atrás muy
disimuladamente, a lo que empece a apretarle más su
“cosa”. Creo que fue mi instinto el que hizo que yo
sola comenzara a mover mi mano de adelante hacia
atrás, lo hacia con movimientos discretos porque no
era fácil con tanta gente alrededor, me dedique a
sobarsela y jalarsela, a jugar con kis dedos su
cabecita, manupilaba ese pene con insistencia, lo
apretaba y acariciaba fuertemente, estaba muy excitada
que no me importaba estar haciendo eso con tanta gente
a mi alrededor, alze la mirada y vi una sonrisa en la
cara de ese señor, mientras seguía con mi descabellada
tarea, y fue cuando me dí cuenta que un señor que
estaba a nuestro lado ya se había percatado de lo que
estaba haciendole al otro.
Tal vez un sentido de complicidad del otro señor hizo
que con su períodico tapara un poco mis extrañas
maniobras y se sonriera conmigo. Le devolví la sonrisa
discreta y seguí en lo mío, apresure mis movimientos
porque en dos estaciones después el amontonamiento del
vagón no me dejaba tocar a placer ese pene. Unos
momentos después de su cabecita salió disparado hacia
mi falda un chorro de color blanco, caliente que
también se quedo en mi mano. El sujeto dejo escapar un
suspiro y su pene se relajo y empezó a perder fuerza y
tamaño. Eso me indicó que había terminado con él.
Llegamos a Hidalgo y se bajo el señor, apretó mi mano
y me dijo rapidamente –nos vemos mañana a la misma
hora-, bajó y se alejó. Con mi abrigo tape ese líquido
blanco que estaba en mi ropa y espere a llegar a
Eugenia para salir.
Apenas se cerraron las puertas cuando el otro sujeto
ya estaba muy pegado a mi y note un bulto a la altura
de su cierre. Lo mire y sentí que me pedía que lo
tocara, creo que eso quería así que comence a tocarlo
por encima del pantalón, con rapidez baje su cierre y
como no era muy fácil la maniobra sólo me concentre a
la cabecita sobre su truza, estaba igual de excitado
que yo, eso creo que casi después de unos tocamientos
también expulsó su líquido y mojo mis manos pero no me
mancho.
Llegue a eugenia y entre empujones baje del convoy y
volví la cara, me miraba sonriente y me hizo una seña
con las manos ahí cerca de la puerta, creo que me dcía
que “mañana nos vemos otra vez”. Acudí a mi cita y me
dieron el empleo pero tuve que pasar al baño a limpiar
mi falda que aún le quedaron restos de mi aventura.
Lo del día siguiente lo contare si es que desean que
lo haga, sólo basta que me lo pidan porque también ha
sido fascinante para mí. Besos.
MAYRA
Reservados todos los derechos de este relato
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pedro |
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