67

Relatos eróticos de heterosexuales

El mejor viaje de mi vida (relato erótico)

El viaje en avión más satisfactorio de mi vida.

por Laura

Hola, me llamo Laura y tengo 18 años, lo que voy a contar ocurrió hace un año en una excursión que hicimos en el último curso del instituto.

Era una excursión a las Canarias de 5 días, íbamos todos los del último curso y dos profesores, uno era el de música, tenía unos 27 años y estaba de bastante buen ver. Yo ya le había echado el ojo mucho tiempo antes, lo que ocurre es que nunca pude quedarme a solas con él ni tuve oportunidad de intentar seducirlo.

Yo notaba que él se excitaba cuando yo me lo proponía, conseguí empalmarlo un par de veces en tutoría, y estaba segura de que iba a caer en ese viaje.

Nada más subir al avión yo me puse a su lado, era un vuelo nocturno y cuando la mayoría de mis compañeros y el otro profesor dormían me acerqué a él y le susurré al oído: – Voy al baño, deberías venir. Mientras le acariciaba el paquete por encima de los vaqueros. Yo había bebido bastante champán y por eso me atreví a hacer eso, sino de ningún modo se me habría ocurrido.

Llegué a los minibaños que tienen los aviones y entré en uno que quedaba dentro de su campo de visión para que supiera en cuál me metía. No pasaron ni dos minutos, ( lo justo para que me quitase las medias y las guardara en mi bolsito y me desabrochara los primeros botones del escote) cuando llamaron a la puerta, yo dije en voz baja:

¿Luis?

Si.

Entró y yo me senté en el baño, ( obviamente éste tenía la tapa bajada ) y él en cuanto me vió allí, con mis pechos de una 95 saliéndose de la camisa y la minifalda plisada dejando entrever unas braguitas negras a conjunto con el sujetador se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme. Yo cerré con mi sandalia de tacón el pestillo del servicio y le devolví el abrazo, entonces se separó de mi y yo me abalancé sobre su pantalón, se lo bajé hasta los tobillos y le quité la camisa con una urgencia que a mi misma me sorprendió. Después comencé a chupar y tragarme esa enorme verga, él ya gemía como un loco y estaba a punto de correrse, entonces paré y le dije que quería ver sus habilidades con la lengua. Entonces se arrodilló y me sentó otra vez en el w.c. delante de mi tenía un espejo en el que me veía envuelta en sudor , con las piernas abiertas de par en par y con la cabeza de mi profesor entre mis piernas, en ese instante me arrancó la braguita y la besó, me dijo que se la iba a quedar como premio. Comenzó a meter el dedo en mi vagina que estaba a mil y a chupar mi clítoris volviéndome loca, me corrí como una vellaca y a los 5 minutos volvía a estar tan cachonda como al principio, él ya se estaba vistiendo y yo le pregunté:

¿ Cómo es posble que te vayas sin follarme?, ni siquiera te has corrido

Te equivocas- entoces vi todo el suelo salpicado de su leche- mientras te hacía la mamadita.

Bueno, pues yo quiero que me folles.

Estoy demasiado cansado

Eso lo veremos.

Me subí al lavabo y comencé a hacer un estriptis en toda regla, me quité el sujetador, ( él aún no había visto mis pechos ) y me quedé frente a él totalmente desnuda, me agaché dándole una perfecta visión de mi perfectamente humedecido coño y le saqué otra vez la polla al tiempo que lo pajeaba y lo besaba apasionadamente. Cuándo lo noté duro de nuevo bajé a su altura, a pesar de que casi no cabíamos, y me puse de culo a él, dame por delante y por detrás, le dije. Entoces él obediente comenzó a metermela por delante mientras me iba dilatando el ano con los dedos, cuándo estaba a punto de correrme me dio por el culo y me lo llenó de su deliciosa leche al tiempo que yo me corría. Fue maravilloso.

Él volvió después al asiento y yo me recompuse como pude, sólo que ahora tenía que ir con la minifaldita y sin braguita, pero ya no era la primera vez… nos sentamos de nuevo juntos y a mí me habían dejado sin manta, por lo que subimos el reposabrazos que nos separaba y nos tapamos ambos con la suya, al principio tenía idea de dormir, pero de pronto sentí su mano subiéndo por mi muslo y caí en la cuenta de por qué se había quedado con mis bragas, le dije:

Muy astuto cabrón, ahora yo me tengo que correr sin llamar la atención.

Él rió y hizo un gesto como queriéndo decir ‘exacto’ con la cabeza. Comenzó a hurgar en mis entresijos aún húmedos de lo del baño y me hizo llegar al clímax más contenido de mi vida, me hice sangre en un labio y me clavé las uñas en los pulgares, pero me lo pasé divino.

Y después hubo cinco días más..

Enviar a un amigo!

Temas: .

Agregar un comentario »

 

Comentarios de los lectores

¿Quieres dejar un comentario?